lunes, 6 de mayo de 2013

Ultimos Capitulos


 

Últimos Capítulos


La red ofrece exactamente el tipo de estímulos sensoriales y cognoscitivos repetitivos, intensivos, interactivos, adictivos que han demostrado capacidad de provocar alteraciones rápidas y profundas de los circuitos y las funciones cerebrales. (Nicholas Carr, 2010)


Mentalidad de malabarista es uno de los capítulos más importantes del libro de Carr, pues luego de dedicar varias páginas a indicar algunos aspectos que resultan claves para la comprensión del tema, el terreno ya está preparado y el autor procede a responder de manera precisa y sin necesidad de divagar mucho a la pregunta que da título a su libro. El objetivo del capítulo es señalar que Internet es responsable de que nuestras mentes sean sumamente dispersas, y para lograr esto se hilan los argumentos expuestos en los anteriores capítulos. Por eso, “Mentalidad de malabarista” también funciona como un resumen de lo que se ha leído hasta este punto del libro.

Ya había advertido Carr acerca de la neuroplasticidad del cerebro humano; aprendimos que nuestra mente se modifica constantemente porque día a día se construyen nuevas conexiones sinápticas y desaparecen otras, y que en esto influyen las herramientas que utilizamos. Ahora nos dice que el Internet altera con especial rapidez y profundidad los circuitos y funciones del cerebro, ya que ofrece estímulos sensoriales y cognoscitivos de orden repetitivo, adictivo, intensivo e interactivo. Cualquiera de nosotros, que pasamos varias horas al día en la Red, puede reconocer que esto es así. Además es impresionante, cómo a través de todos estos estímulos Internet logra aislarnos del mundo real y podemos permanecer horas sumergidos en la Red sin inmutarnos por lo que está pasando en nuestro rededor. Definitivamente, como dice Carr (2011) cuando se refiere a este hecho, “lo que se ve es una mente consumida por un medio”.

No obstante, en el capítulo “Mentalidad de malabarista”, Carr nos alerta sobre todo, de que como dice la frase famosa, que se atribuye con frecuencia al arquitecto y educador alemán de la primera mitad del siglo XX Ludwig Mies Van der Rohe, “Less is more”. Internet es muy útil porque encuentra grandes cantidades de información en pocos segundos; sin embargo, más información no significa siempre más aprehensión de la información. Imagínese a cinco personas hablándole de distintos temas al mismo tiempo. Sí, seguramente le están compartiendo muchísima información pero usted solo podrá comprender unos cuantos datos y retenerlos con mayor dificultad. Y eso, si antes no se desespera y hace, como yo, un bloqueo mental que impide cualquier permeabilización de la información.

En el capítulo de la Iglesia de Google puedo comenzar a  hablar de este como empresa, como sueño y como entidad, es preciso primero comenzar explicando algunas bases del taylorismo, pues nos ayudará a comprender de mejor manera, la forma en la que dicha empresa está fundada. El principio básico del taylorismo indica que al darle incentivos a los empleados y al ser tratados con calidad, estos en cierta manera comenzarán a avalar y a rendir más en la empresa que es lo que a los directivos les interesa, sin embargo estos trabajadores están siendo explotados sin ni siquiera que ellos se den cuenta, pues el trabajador lucha por unos incentivos adicionales, que en realidad deberían estar implícitos en su pago y no luchar para lograr hacerse con esta especie de premios, etc. Por lo tanto, pese a que Google es una empresa que muestra altos estándares de felicidad y de adhesión de sus empleados no se logra escapar de este teorema, pues Google desea ser una empresa familiar y lujosa en sus interiores, para hacer feliz a sus empleados y que estos al ser cohibidos a partir de lujosas comidas, libertad de expresión y cientos de centros de lavanderías y gimnasios que se les dan, comiencen a rendir en sus trabajos con el fin de adueñarse de un puesto, y es así como la empresa comienza inclusive a rendir mucho más que con antiguos métodos ortodoxos organizacionales.

Google de tal manera no solo es el buscador más potente de la red, sino que significa un cambio en la vida para el hombre o nativo digital, en cuanto a que tienen acceso a gran cantidad de información en cuestión de segundos. Además de significarse un cambio en la vida para los empleados, pues estos superdotados no solo de la informática sino de múltiples profesiones son tratados como personas en un mundo en el que extrañamente los hombres valen por lo que son y no por lo que producen.

De alguna manera que Google se convierte en un estilo de vida, no solo una manera de sustento, sino una manera de sustento divertida, innovadora y moderna, que se basa en parábolas y parámetros importantes como la inocencia, en lo que a mi concierne, este lugar es tan fantasioso que se podría prestar como una herramienta  para volver a la infancia y poder vivir soñando, a diferencia de aquellas empresas tediosas en las que los sueños se tergiversan y son mal vistos. Google es un sueño en sí, un sueño de un estudiante  que creyó en sus ideas, un sueño que conforme se fue gestando, lo fue adaptando para que se pudiera convertirse en el anhelo de muchos ciudadanos, pues Google es ahora el equivalente para los nativos digitales lo que para la generación de los 80´s, Google es el significado del valor por las ideas, por el empleado, por los sueños y por el individuo sensible.

Ahora bien, en el capítulo de busca memoria, puedo decir qué el paso del tiempo, nos ha llevado a crear todo tipo de extensiones de nuestro cuerpo, incluyendo la memoria. Nuestro cerebro es un órgano de capacidades infinitas y que cada día nos sorprende más y aun así insistimos en relegarle su trabajo a todo tipo de tecnologías.

Por lo que se el fenómeno del olvido ha sido objeto de estudio por parte de los psicólogos. Normalmente, se da primero el olvido rápido, al que sigue una pérdida de memoria más lenta. Sin embargo, aumentar la cantidad de información retenida puede lograrse practicando activamente la ‘reproducción’ durante el aprendizaje, mediante revisiones periódicas del material aprendido, y ‘sobreaprendiendo’ el material más allá del punto de mero dominio. Una técnica instrumental desarrollada para mejorar la memoria es la mnemotecnia, que supone usar asociaciones y otros trucos para recordar estímulos concretos.
Tradicionalmente se han dado cuatro explicaciones del olvido: en la primera se van borrando de modo natural a lo largo del tiempo como resultado de procesos orgánicos que tienen lugar en el sistema nervioso, supuesto del que no hay constatación empírica; la segunda es que la memoria se va distorsionando progresivamente o modificando con el tiempo; la tercera es que el nuevo aprendizaje interfiere o reemplaza al antiguo, fenómeno que se conoce como inhibición retroactiva; por último, la cuarta explicación es que la represión de ciertas experiencias indeseables para el individuo causa el olvido de éstas y sus contextos.
Las maquinas si bien son buenas y tienen facultades importantísimas significaron el cambio en la percepción del mundo moderno, pues el hombre ha llegado a inmiscuirse y a relacionarse tanto con las máquinas que se han convertido en aparatos de vital importancia para la vida actual; una vida en la que necesitamos de textos, de información inmediata para ser alguien, pues aquel que piensa y repiensa una y otra vez en su interior y aquel con  una buena memoria intenta destacarse no está exento al error, y en una sociedad capitalista, fanática de la velocidad y de la información y el consumo un error puede significar un empleo, una vida, etc., pero las maquinas en cambio son elementos cuasi exentos de errores; El mundo moderno se está robando nuestra vida y percepción, para convertirnos en máquinas de trabajo.
Y en este último capítulo que se titula algo como yo se puede entender mejor la idea ya que Carr cuenta la historia de Eliza, un producto de los años 50 creado por Joseph Weizenbaum, un ingeniero informático. Lo seductor de este aparato fue que les respondía a los humanos de manera congruente al captar el verbo para crear la pregunta de respuesta y así lograr “conversar” con la persona. El ingeniero se dio cuenta que todas las personas, hasta psiquiatras famosos, empezaron a venerar la máquina y darle prestigio de humano.
Más adelante en el capítulo, Carr explica que las tecnologías cambiaron la manera en que los humanos pensamos y actuamos, de cierta manera se volvieron una extensión de nosotros y viceversa. “Los estrechos lazos que establecemos con nuestras herramientas se tienden en ambas direcciones. Así como nuestras tecnologías se convierten en extensión de nosotros mismos, también nosotros nos convertimos en extensiones de nuestras tecnologías.” (Carr, 2011)

Creo que es verdad que hoy somos menos conscientes del ser humanos, la tecnología ha adormecido nuestro ser como dice Carr, ésta nos está programando en vez de ser nosotros quien la programemos a ella. Cada vez los computadores son más inteligentes, a nosotros al revés cada día nos gusta pensar menos. Estamos llevando el mundo al determinismo tecnológico, ya no podemos vivir sin la tecnología y ésta nos maneja con facilidad al volverse una necesidad. “Estamos siendo moldeados por nuestro entorno informativo.” (Carr, 2011)

Puedo ser consiente que hoy en día pienso diferente, actúo diferente y creo que nunca voy a volver a ser como antes, aunque espero que la tecnología no logre invadirme completamente, y siga teniendo la mayoría de las características, que todavía me hacen ser parte de la humanidad.




































Nicholas Carr. ( 2011). Mentalidad de malabarista. En N. Carr, ¿Que esta haciendo Internet con nuestras mentes?  Bogotá: Taurus.

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